Te lavas el pelo y antes de enjuagar ya sabes lo que va a pasar:
la mano llena, otra vez.
Empezaste evitando la raya en medio. Después, las fotos con luz
de frente. Y en algún momento empezaste a
contar los pelos en la almohada,
aunque nunca se lo dijeras a nadie.
Probaste el champú de la farmacia. Las ampollas que te recomendó
la estilista. El aceite de romero que aparece por todos lados.
Unas cosas no hicieron nada. Otras parecieron ayudar…
hasta que todo volvió a sentirse igual.
Y quizá alguien ya te dijo:
“es genético, tu mamá también, no hay mucho que hacer”.
Pero hay una parte que suele quedar fuera
Mientras intentabas cuidar tu cabello, quizá nadie te habló
de cuidar también el lugar donde empieza:
el cuero cabelludo.
Cuidar el cabello visible es solo una parte de la rutina.
El cuero cabelludo también importa, porque ahí empieza todo.
Por eso el Método Doble Raíz no empieza intentando “arreglar”
el pelo desde fuera. Empieza cuidando el lugar donde nace.